Mi novio el de la ventana

Todo empezó el lunes de esta semana. Agradecida y tranquila porque la vecina del edificio de enfrente que se pasa 24/7 tendiendo ropa se ha ido de vacaciones, de nuevo he podido estar una temporada paseándome en pelotas por mi cuarto porque para algo es verano.

Pues resulta que se me ha acabado el chiringuito porque se ha debido de mudar gente al piso superior de la susodicha. No tengo muy claro si es una familia, amigos o un piso de estudiantes en mitad de Julio. El caso es que en la ventana se ha quedado pegado un individuo. Y digo pegado porque se pasa tranquilamente cuatro o cinco horas asomado a la ventana. Non-stop. Real.

Allí apostado en su alféizar se dedica a liarse cigarros como si se estuviera preparando para un apocalipsis, a escribir en su libreta y a hablar, whatsappear, encargar comida o jugar en su móvil. Y claro está, todo esto sin camiseta.

Y diréis, ah pues muy bien. Muy rico todo. Sí y no. El pavo en cuestión es como viejoven, no sé exactamente cuántos años tiene pero me da bastante igual. El problema es que el está en un piso superior y yo sólo le veo asomado a la ventana, pero él ve absolutamente todo lo que acontece en mi centro de operaciones. Creepy, too much? Not yet. Para añadirle más creepitud, ha debido de correr la voz de que en el edificio de enfrente hay una loca que se pasa el día dibujando y cantando a grito pelado (yo), así que en la ventana de al lado, en la que habita una chica, también tengo público.

Y no sólo eso, porque al chico estoy acostumbrada porque ya se que a partir de las 7 va a estar ahí montando guardia, pero la chica invita a gente para asomarse a la ventana. Hace tres días se asomó un señor sin camiseta, sí, señor, que no dejaba de sonreírme. Y otro día que debió ir una amiga suya estuvieron jugando al “asomarse disimulada y sibilinamente cada cinco segundo desde la cortina y reírse”.

“Pues baja la persiana o cierra la ventana”. 

Baja tú la persiana o cierra la ventana en Valladolid con casi 40º. No, gracias.

Realmente el chico no me molesta porque además es muy considerado y cuando me voy a la cama, apaga la luz de su habitación para que no me moleste la luz. Por eso es mi novio el de la ventana. No me mira, no molesta, sólo está pendiente de sus mierdas.

Eso sí, a los de la habitación del al lado les he ejecutado mi Bitch Resting Face para que no abusen con eso del mirar.

¿Sólo me parece a mi raro y creepy? ¡Me están cortando el rollo!

 

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3 respuestas a “Mi novio el de la ventana

  1. satankotxiki dice:

    Joder, a mí me pasa lo mismo. En la ventana de en frente, en el piso de arriba, siempre hay un tío mirando. El caso es que hace unos años era una tía la que miraba por esa ventana, pero desapareció y ahora ha está este individuo exactamente en el mismo lugar y en la misma posición. La gente cree que no son más que estudiantes que hincan el codo mirando a la ventana, pero se equivocan. Son agentes de la CIA. Teniendo en cuenta los salarios de este país y lo mal que se manejan las madres con el “feisbuss”, les sale mejor pagar 4 duros a unos chavales para que espíen in situ. Siento quitarte la ilusión Blanca, pero ese novio no te conviene. Ten en cuenta el cambio horario, te van a despertar cada vez que llamen de Washington para pedirle el reporte diario.

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