Reseña de “War for the Planet of the Apes”

CONTIENE SPOILERS QUE APARECEN EN ROJO.

Aviso de antemano que aquí no vais a encontrar una especie de resumen de la película sin medias tintas diciendo lo buenísima que es, que lo es, ni lo profunda que te llega. Porque te llega. Aquí voy a comentar lo que me ha gustado de la película, lo que me esperaba, lo que me ha sorprendido y lo que me ha hecho gracia de absurdo que era.

Antes de iniciar la reseña quiero comentaros cómo ha sido la jugada. Yo nunca antes había visto nada que tuviera que ver con El Planeta de los Simios a excepción de ese increíble musical protagonizado por Troy McClure, al que recordaréis de películas como “La Carreta más absurda del Oeste” o “Las eróticas aventuras de Hércules”. Y básicamente porque no se me ha presentado la oportunidad y porque alguien no se supo callar en el momento oportuno. Estuve a puntito de ver las dos primeras de la nueva saga cuando un amigo alzó la mano y me dijo:

– Pararse. No merecen la pena. Son bastantes cutres.

Y yo, como soy tontita, le hice caso. Y nunca más se supo. A día de hoy se lo agradezco eternamente ya que en vez de tener que esperar tres años para ver la nueva, he esperado sólo tres semanas.

Pues bien, me enteré del estreno de WAR cuando fui a ver Wonder Woman (peliculón) y esa misma noche me vi RISE. Al día siguiente me vi DAWN. Tres días después volví a ver RISE. Y así fue creciendo la obsesión hasta el día de hoy en que me he visto la saga completa de la que hablaré en otra ocasión porque son la crema.

Una vez puestos en situación, damos comienzo a la reseña.

Para empezar quiero subrayar las impecables actuaciones de todos los actores en esta película. No sólo de los protagonistas sino de los actores de reparto que han conseguido formar una unidad, ya fuere de la población humana o simia. Claro que la actuación de los protagonistas nos llega más hondo por motivos obvios. Una de las cosas que me engancharon a esta trilogía fue el lenguaje corporal de César, o Caesar. No hace falta que recuerde la de vueltas que ha dado el CGI desde RISE hasta WAR pero aún con esos precarios efectos especiales de la primera película en la que se notaban claramente “las cuerdas” de la postproducción, el lenguaje corporal con el que Andy Serkis dotaba a César era acojonante, una maravilla.

Ya sabemos que WAR nos sitúa unos años después de DAWN, donde nos encontramos a un César más crecido, maduro y, por qué no decirlo, amargado por el peso de su pasado y la traición de Koba. Su principal objetivo ha sido y es vivir en paz, lejos de los humanos, pero entiende que tiene qué luchar contra ellos para conseguirlo.

Realmente el título no hace alusión al propio belicismo entre hombre y simios, sino [SPOILER] a la propia guerra interna que está luchando César constantemente en su cabeza. Atormentado por las acciones de Koba que han llevado a que muchos simios se quedasen del lado de los hombres por temor a estos, César se debate entre comportarse como lo que se espera de él como líder y según sus, hasta ese momento, propias convicciones, o rendirse a su lado más vengativo e irónicamente humano y matar a quién le ha obrado mal. 

Así se embarca en una cruzada contra El Coronel (Harrelson) quien ha tenido la mala fortuna o la buena suerte de matar a dos de los seres más queridos por César, su mujer y su hijo Blue (el hijo Douchebag que en DAWN casi la lía parda hasta que consigue sacarse la cabeza del culo). Aquí hago un inciso porque cuando César llama Cornelius a su hijo pequeño casi se me abre el culo de la emoción. [FIN DEL SPOILER]

Resumiendo, que quien espere ir a ver una película de “monos con pistolas” que no pague la entrada porque de eso hay los primeros cinco minutos de la película.

Antes de pasar a otro asunto, quiero volver a reiterar lo del lenguaje corporal y las expresiones faciales. En RISE y DAWN todo el peso recaía sobre César, pero en WAR, también destacan sus compañeros y amigos en armas, Maurice y Rocket.

Desafortunadamente, Luca el gorila muere porque a César le duran menos los gorilas que al PP las Black Cards 

He sentido momentos de auténtica emoción al ver esas expresiones faciales en el trío, no sólo por lo que transmiten con ellas sino por la prueba viviente del desarrollo personal de cada uno de ellos. Me han hecho sentir frustración, miedo, lealtad e ira como ningún otro personaje me ha hecho sentir. Y he de decir que muchas de las expresiones faciales, sobre todo de Maurice, nos ha regalado momentos de comic relief que pausan o resetean de algún modo toda la intensidad y drama del momento. Una licencia para decir, vale, esto es chungo pero somos ¿humanos?, podemos permitirnos aflojar de vez en cuando.

Puede que el resto de la reseña a partir de aquí se quede corta porque básicamente lo que más me ha llegado ha sido esto y lo visual.

Seguimos entonces con lo visual. No sólo la fotografía de la película, los planos en las secuencias que nos hacen ver un mundo más grande que ese pequeñísimo espacio al que se reducía DAWN; unos paisajes que narran una historia, un viaje, un propósito. Y lo mejor de todo y vuelvo al CGI.

Lo han conseguido.

Han conseguido que me encuentre en el cine a mitad de la película y piense:

– Joder, esto podría ser perfectamente real. 

Y es que sí, ya he dicho que en RISE se notaba mucho que eran simios de broma; en DAWN habían mejorado mucho pero aún se les veía el plumero. Pero en esta, wow. Simplemente, WOW. El color, la luz, el tratamiento de las texturas, todo en su conjunto nos regala una experiencia visual increíble en la que en ningún momento piensas que ese chimpancé que tienes delante es de mentira.

De esto trata la ciencia ficción, de mostrarnos algo que podría ser real.

Hay un momento clave en la película que me ha dado mucho que pensar.

Cuando El Coronel le explica a César que va a venir un ejército a enfrentarse a él porque se está dedicando a matar a todo humano con el virus mutado que los está volviendo primitivos, Harrelson le menciona la ironía de todo eso. Los humanos en su arrogancia crean un virus capaz de masacrarlos y volverlos a un estado animal mientras que el simio se alza como nueva especie alfa. El militar le explica por qué le odia tanto, qué cree que va a pasar. Está tan ciego de su propia arrogancia que hasta su gente se ha vuelto contra él. Y en ese momento, César le lanza una mirada que está cargada de preguntas que todos nos hacemos o deberíamos hacernos:

– ¿Por qué seguís odiándonos? ¿Por qué nos perseguís? ¿Por qué no podemos vivir todos en paz? No queremos mataros, sólo queremos que nos dejen en paz. No tenemos la culpa de que experimentáseis con nosotros y os saliese terriblemente mal la jugada. 

Y César le mira con unos ojos que no había visto desde RISE. Inocencia. La inocencia de un niño que no entiende por qué las cosas son así. Pena porque sabe que sus anhelos no van a ser posibles mientras sigan existiendo hombres como El Coronel. Y éste se lo confirma. 

“Puede que un ejército venga a atacarme pero si hay algo que odian más que a mi es a los simios”

Es triste. Verdaderamente triste. Me he encontrado comentarios y reseñas de gente que apoya a los humanos y que están de acuerdo con ese modo de pensar. Lo mismo soy yo que soy una flojeras pero no se. Si hemos jugado a ser Dios y nos ha salido mal no creo que el propio animal tenga la culpa. Y menos si te está diciendo todo el rato que solo quieren vivir en paz.

Pero pasemos a lo siguiente, la banda sonora es ES-PEC-TA-CU-LAR. A ver, espectacular para esta trilogía, quiero decir. No es la mejor composición que he escuchado en mi vida pero da lo que tiene que dar. La he estado escuchando y la verdad es que los temas de acción son bastante punteros y todas las melodías tienen un contraste brutal de “ahora sí, ahora no, ahora hay drama, ahora hay tensión, what’s gonna happen?” Las canciones de la última parte de la película son sencillamente geniales y preciosas y a mi me tienen llorando cada vez que las escucho sólo por el sentimiento que transmiten.

Además encuentro muy rica esta BSO sólo por el hecho de que, en comparación con las películas anteriores, te das cuenta de que hay banda sonora. Quiero decir, tuve que poner DAWN de nuevo una vez la acabé porque me paré y me dije: “¿Esta película tiene música?” Fue tan sutil que ni me di cuenta. Esto con WAR no pasa, tienes unas piezas muy melancólicas, otras más fuertes y otras, mis favoritas, que son el vivo reflejo y homenaje a sus compañeras de las películas de los 70 y me atrevería a decir que con un toque que recuerda a “Apocalipsis Now”.

A partir de este punto se podría considerar spoilers porque voy a hablar de referencias. Cuando acabe todo lo rojo, estarás a salvo.

Este es otro de los puntos fuertes de WAR. Tiene constantes referencias y guiños a otras películas no sólo por el propio guión y personajes sino por algunos Easter Eggs que va soltando por ahí. 

En primer lugar el guión es un recuerdo constante de la ya citada “Apocalipsis Now”, con un Coronel al que se le tacha de radical y loco pero que ha pasado lo suyo para llegar a ese pensamiento y forma de actuar, y que ha sido inspirado en el Coronel Kurtz interpretado por Marlon Brando; la propia fuga de la Frontera que no es más que un enorme homenaje a “La Gran Evasión” de John Sturges y por supuesto, un recuerdo inolvidable de “Conquest from the Planet of the Apes”, cuarta película de la saga original. Todo esto, hilando y atando cabos para conectar de alguna manera con la saga que se inició en 1968.

En cuanto a los Huevos de Pascua no he podido encontrar todos puesto que sólo he visto la película dos veces. 

Empezando con los más obvios, el hijo pequeño de César se llama Cornelius. Recordemos, o para los que no lo sepan, que en la saga original César era el hijo de los chimpancés Cornelius y Zira que viajaron a la Tierra del pasado. Pero claro, teniendo en cuenta que esta trilogía pretende ser la precuela de las originales, este pequeño chimpancé se convertiría en un arqueólogo y se casaría con la Dr. Zira. Juntos tendrán un hijo al que llamarán Milo pero que más tarde será conocido como César y volvemos a empezar. Por otro lado y hablando de nombres, nos encontramos también el de la niña que les acompaña todo el rato. En un momento dado, Bad Ape, interpretado por Steve Zahn, entrega a la niña una placa de coche en la que se lee la palabra NOVA. Para la gente que no ha visto las antiguas, puede hacer referencia a un nuevo comienzo de los humanos. Unos hombres mudos que han vuelto a un estado primigenio, donde Nova indica una nueva generación de humanos. Y probablemente haga referencia a eso, pero resulta que Nova también es el nombre de la humana primitiva que se encuentra el Capitán Taylor en “The Planet of the Apes” interpretados por Linda Harrison y la boca de Charlton Heston. Porque sí señores, alguien debería hablar del buzón de Heston. Siguiendo con los nombres, este no es un Easter Egg de esta nueva película sino de toda la trilogía pero también lo cuento. El nombre del orangután Maurice es una referencia a Maurice Evans, actor que interpretó al Dr. Zaiuss en las películas originales. 

Y por último, el hijo douchebag de César, Blue o Blue Eyes hace referencia al apodo que usaba la Dr. Zira para referirse a Charlton Heston ya que todos los hombres primitivos tenían el pelo oscuro y los ojos marrones. 

Otros Easter Eggs que encontramos son más sutiles y hay que estar atentos. El más evidente y claro es la referencia obvia a “Apocalipsis Now”, en los túneles donde aparece un grafitti que deja leer el juego de palabras “Ape-pocalypse Now”. He encontrado otro también en la Frontera que decía “The only good ape is the dead ape”, frase de la película “La última aventura del General Custer” a la que sólo hay que cambiar ape por indian y que también hace referencia al General Ursus en “Regreso al planeta de los simios”. Se que hay otro mensaje oculto en la base militar pero no he conseguido recordar la frase así que no he podido encontrar la referencia. 

Y por supuesto ese ΑΩ que es la referencia y nexo de unión con “El planeta de los simios” con esas sociedad humana subterránea que adoraba un misil nuclear que portaba las mismas letras griegas. 

También nos encontramos con las X de crucifixión que aparecían en la película del 68 para registrar la Zona Prohibida. 

Por último y para acabar, cuando César muere en la parte final de la película, Maurice le promete que su hijo sabrá quién fue César y lo que hizo. De modo que se le podría consideran un predicador. En la película original, toda la historia y religión de los simios gira en torno a un orangután predicador que narraba las historias del Salvador del pueblo simio. 

Con esto acabo con el mega spoiler y las referencias. Ahora sólo quiero contaros una de las escenas más absurdas de la películas, lo siento, me temo que es spoiler. Allá va.

La Frontera que hace las veces de base militar está ocupada por unos soldados que están preparándose para un ataque que saben que va a llegar, ¿sí? Sí. ¿Alguien me puede explicar entonces en qué momento piensan que hacer un muro de mierda con palos y rocas y, ojo, sustentado sobre TANQUES EXPLOSIVOS, es buena idea? 

Y otra cosa, cómo una base que espera un ataque y que tendría que tener mil ojos puestos en el horizonte para avistar cualquier ataque, ignora a una niña que no solo se pasea por la base sino que tranquilamente se acerca a por el cubo de agua, vuelve al otro lado a por comida, regresa a la jaula a dar de comer a César, y perfectamente podría haber organizado un flashmob con todos los simios que nadie se habría dado cuenta. 

Para terminar con la reseña que emocionó a Spielberg, toca el momento de las conclusiones y opinión personal.

Es un peliculón donde los haya que espero que se recuerde con emoción dentro de unos años. Es una historia totalmente fascinante y muy muy íntima y emocional. Está muy bien hecha, el CGI es impresionante y todas las actuaciones son una pasada. La voy a ver dos, tres y cien veces si hace falta. Y ahora, más opiniones pero con extra de spoiler.

He llorado y me parece injusto que César haya conseguido aquello por lo que siempre ha luchado y creído y no haya podido disfrutarlo.

Maurice con cara de “no por favor, después de todo lo que hemos pasado, después de todo lo que HAS pasado y has hecho” y César con cara de “no te preocupes, me conformo con saber que a partir de ahora vais a vivir tranquilos y en paz, que lo hemos conseguido”. Y esa situación casi profética, casi y no tan casi comparando a César con el propio Moisés quien después de vagar por el desierto durante 40 años con el pueblo hebreo en busca de la Tierra Prometida, murió al poco tiempo sin casi poder conocer esa felicidad. Maldita justicia poética. Y realmente es que eso, sin quererlo, César ha sido desde el primer momento el Moisés de toda una especie. Una especie a la que ha liberado, liderado y conducido a la salvación a lo largo de tres películas que espero pasen a la posteridad como un clásico de obligado visionado.

Os prometo que esa última escena me ha destrozado. El conjunto visual, narrativo y musical ha sido demasiado para mi. Quería llorar a grito pelado, quería que me oyesen en la otra punta de la ciudad. En vez de eso, dejé que me cayesen las lágrimas con una fingida resignación y una mezcla entre alegría y tristeza. No como ahora, que mientras escribo estas líneas me estoy hundiendo en la más absoluta de las miserias.

Espero que disfrutéis de esta ¿reseña?/ paseo por el tiempo/ divagaciones de fangirl / whatever y que si no habéis visto las películas antiguas, hacedlo porque si no os gustan al menos os vais a echar las risas.

 

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