Ha ocurrido algo terrible (I’ve made a huge mistake)

“Esto es un mensaje generado por radiación microonda. Se autodestruirá a lo largo de la vida. Puede ser AHORA, o dentro de dos horas, cuando acabe de leerlo o AHORA. Incluso puede que se vaya, viva su vida, se case, y alcance la senectud, ahora, y en su lecho de muerte, de repente explotará en su cara. O no, porque se la he colado disimuladamente al no usar la mayúscula y la negrita.”

Más o menos esto viene a decir que estoy incomunicada esta semana así que he preparado este texto con anécdotas de la semana pasada. SUE ME.  ¿Estáis preparados? There we go. 

Bueno pues resulta que el lunes pasado fui a mi primera clase de spinning, pero esto no es lo importante. Me fue bien, gracias por preguntar. El caso es que cuando acabé subí a la sala donde están las máquinas para que alguien me actualizase mi entrenamiento. Alguien, quien fuera, un monitor o un señor que pasase por ahí, pero alguien.

Pues ¿cuál es mi sorpresa cuando al girar la esquina en la cima de las escaleras me encuentro con un puesto de voluntarios de una ONG que no voy a mencionar? Pues una sorpresa no muy buena, la verdad. Claro, no había nadie, yo no llevaba nada que me hiciese parecer ocupada, ellos eran dos y yo sólo una. No tenía escapatoria.

A ver, antes de seguir avanzando en esta anécdota. No tengo nada en contra de los voluntarios que avasallan y acosan a los viandantes. Sé que es un trabajo y que su acción es encomiable. Pero no me gusta que me hablen desconocidos. Fin. Esto no me hace poco solidaria, porque si yo quiero contribuir de alguna manera a alguna ONG o proyecto, me informo por mis medios o voy yo a hablar con ese desconocido. Pero que me acorralen por la calle me gusta lo que viene siendo poco.

El caso es que me pararon. Ellos de super buen rollo, claro. Gracias al destino, al karma o a Pegaso, resultó que yo era socia de esa ONG así que les atajé bastante rápido y se lo comenté. Ah, pues genial, me dijo uno de ellos, pero yo le vi en la cara que se había quedado con ganas de contarme su diálogo. Le sugerí que me comentase los proyectos en los que estaban trabajando porque soy así de empática. Lloro con los anuncios de cerveza veraniegos. Sí…

Bueno, pues bien. PROBLEMA RESUELTO. ¿Problema resuelto? NIET. Porque como soy medio imbécil y hablo más de la cuenta pues la cagué de verde. Le comenté eso, que me hablase de los proyectos porque, y aquí vino el detonante del desastre, hacía mucho tiempo que no recibía la revista. 

¿QUÉ? ¿CÓMO? ¡NO PUEDE SER! ¡ES INCONCEVIBLE! 

Pues nada, los dos acudieron en mi ayuda cual bravos caballeros de brillante armadura en rescate de la damisela en apuros, en este caso yo. Que no, vaya. Me pidieron los datos para comprobarlo desde su sede en la capital; me dieron ellos un contacto para que yo llamase también para solucionarlo, y casi casi hacemos un pacto de sangre los tres con una invocación para conseguir una revista en ese mismo momento.

Total, que en ese momento de empatía sideral, se creo un fortísimo vínculo entre nosotros y comenzaron a hablarme de los proyectos, de documentales que podría ver, etc, etc. Y a medida que ellos me hablaban, cada vez más emocionados, yo fui buscando en mis archivos de recuerdos y encontré el cajón de esa ONG. Lo abrí y encontré una telaraña. La dueña de la susodicha me miró atentamente y me dijo con voz Romeresca:

– Hace tres años te diste de baja de esta ONG porque estabas canina*. Por eso ya no recibes la revista. 

OH NOES. SOCORRITO.

Si alguien me hubiera estado grabando en ese momento podría ver el fotograma exacto en el que mis pupilas se contraen durante un milisegundo cuando caigo en la cuenta de que esa gente me iba a buscar en sus archivos y se iban a encontrar el percal. Y yo iba a quedar como el culo. Y no sabía hasta cuando se iban a quedar de campaña estos chicos. ¿La solución? No volver jamás al gimnasio.

Y muchos os preguntaréis: ¿por qué no vuelve a hacerse socia? Pues porque sigo canina. ¿Qué le vamos a hacer? Prefiero contribuir a una causa a través de trabajo, entregar alimentos u otros medios, que dando dinero mensualmente que no tengo. Cuando empiece a cobrar lo suficiente para que me sobre cuando pago las facturas, empezaré a donar mi dinero. Pero vamos, que tampoco me tengo que excusar ante vosotros.

En fin, que a finales de semana volví al gimnasio y en el puesto de la ONG había una pareja diferente de voluntarios. Lo cual es bueno, ¿supongo?

Hasta aquí el relato semanal. Seguimos sin nombre para la sección aunque tengo algunas sugerencias guays. Seguid sugiriendo y lo sometemos a votación en Twitter.

Id por la sombra y bebed mucha agua.

 

*Estar canino significa que no tienes dinero.

 

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One thought on “Ha ocurrido algo terrible (I’ve made a huge mistake)

  1. RobGD says:

    xD. Yo soy casi un experto esquivando los 6 voluntarios que me encuentro cuando voy al hospital. Amago-finta-caño-giro con efecto-sentadilla y Flop!

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