No te mueres por saludar

En una gloriosa y calurosa tarde de Agosto, vamos, ayer mismo, Yolanda y yo íbamos de paseo por el parque. Lo normal, caminando, vigilando mozos, incrustando rodillas en el suelo por tropezarnos con líneas invisibles de la acera, y demás.

En esto que nos encontramos con un amigo; colega; compañero, vamos a llarmarle “conocido” para que el pobre ser no se ralle la cabeza. Estaba jugando al baloncesto en una cancha y nos acercamos, evidentemente, a saludar. Dicho conocido, llamémosle Estebanco nos vio al cabo de unos minutos y nos saludó secamente con la mano.

Qué soso… – comentó Yolanda.

– Deja al muchacho hombre, que está muy entretenido jugando. Ahora vendrá a saludar.

Y…no.

Para jugar tan bien al baloncesto parecía tener algún tipo de problema en las piernas. Pero claro, tenernos cinco minutos ahí de pie como farolas pareció molestarle y muy a regañadientes se acercó.

– Hola chicas, cuánto tiempo. – saludó con el mismo énfasis que si fuera a hacerse un tacto rectal.

– Hola Esteb…

Y así se acaba el capítulo de hoy. Porque literalmente me dejó con la palabra en la boca. Y bueno, yo que soy muy recatadita pues me quedé tal cual pero Yolanda que es muy de las tierras del norte, de por Groenlandia más o menos, se metió en la cancha, agarró la pelota y le propinó un patadón sideral que la envió al otro lado del parque. ¿Y sabéis que había al otro lado? Un río. Sí, muy bien, un río muy majo con patos y tal.

Inmediatamente, todos los jóvenos jugadores de baloncesto se giraron hacia nosotras y nos miraron con ira contenida.

Agradecédselo a Estebanco que es demasiado guay para saludar. – replicó Yolanda.

Yo miraba a mi alrededor en busca de un buen agujero en el que meterme. Estebanco nos miraba con la mandíbula desencajada sin creerse lo que acababa de pasar.

– ¡¿Estás loca?! ¡Ahora vas a por ella! – Sobre todo que no se pierda la magia de tener cinco años.

No chaval, no te equivoques. – Yolanda sacó el dedo a pasear y lo clavó en la camiseta de los Lakers de Estebanco – Ahora te vas a sentar con nosotras en ese banco y nos vas a preguntar cortésmente qué tal nos va la vida. No hace falta ni que finjas interés.

– Entonces, ¿para qué demonios…?

POR EDUCACIÓN, MALDITA SEA. POR EDUCACIÓN.

Pero, ¿y el balón? – el amigo no se bajaba de la burra, no.

– ¡Olvídate del balón! – atención a la vena melodramática de esta mujer. Sí, se llevó la mano a la frente al más puro estilo telenovela – El balón ya no está con nosotros. ¡Está con los delfines! Vives amarrado al pasado. ¡Libérate!

Total, que nos tocó huir de una jauría de jóvenos que se erectan pensando en el baloncesto.

Sabes que tengo razón.

La tienes.

Es que…joder, no nos veíamos hace pila de tiempo, no me jodas. ¿Tanto le costaba saludar en condiciones?

Debería haberle tirado a él también al río.

Hubiera estado bien, sí.

Sí.

Ale.

 

Anuncios

2 thoughts on “No te mueres por saludar

  1. Unnamed_Freak dice:

    Cada día me cae mejor Yolanda xDDD. En serio ¿tanto le cuesta a la gente ser amable? No digo que tenga que tener una charla profunda, debatiendo todos los problemas de cada uno, pero… joer, un simple saludo no mata. Y mejor no digo la gente que no puede agradecer las cosas, que parece que les quema o algo. En fin, estos humanos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s