Un eurito para el autobús

¿Alguna vez te han estafado en mitad de la calle y has tardado menos 24 horas en darte cuenta? ¿Sí? Entonces no sigas leyendo porque eres demasiado listo para esto y deberías estar haciendo integrales y derivadas.

Yo tardé una semana entera en darme cuenta.

Sí. Lo sé.

Menuda genio.

En mi defensa diré que el que te timen en la ciudad en la que estudio la primera semana que llegas allí es casi tradición. Es como la desvirgación oficial de tu mente. Sin duda, algo precioso.

Pero no seas tímido y pasa, quítate ese abrigo mojado y siéntate junto al fuego. Te contaré la fascinante y no tan interesante historia de la vez que Yolanda y yo fuimos estafadas.

Corría el 2010 y Yolanda y yo llevábamos tan sólo cinco días en nuestra nueva ciudad. Nos disponíamos a coger el autobús de regreso a Vallalombriz un viernes por la mañana cuando una señora de unos cuarenta años con un abrigo color beige se nos acercó.

– Perdonad que os moleste, chicas. Mirad, es que he perdido el anterior bus para León y no me han cambiado el billete así que tengo que comprar uno nuevo. El caso es que no contaba con necesitar dinero, sólo tengo 5 euros. Y estoy pidiendo a la gente un eurito y así persona a persona puedo alcanzar los once que me cuesta el autobús.

Sin tan siquiera dudarlo, eché mano de mi cartera dispuesta a darle a la pobre mujer el euro que pedía tan desesperadamente. Pensé que Yolanda se enrollaría un poco con la señora y le soltaría otro JuanCar* pero no, Yolanda se crío en la Cofradía del Puño Cerrado, una vieja orden monacal formada por judíos y catalanes.

Total, que le di el euro a la señora, nos dio las gracias y se fue a preguntar a otra persona. Nosotras cogimos el autobús y marchamos a Valladolor.

Y así es como la señora me estafó un maldito euro.

Fin de la historia.

 

 

 

Ah no, mierda, espera, si os tengo que contar cómo me enteré de que había sido timada.

Una semana más tarde, la mujer de marras se volvió a acercar a nosotras con la misma cantinela. Esta vez, me pareció un tanto sospechoso porque…quiero decir…¿pierdes el bus dos veces? Qué raro. Así que no le di el euro alegando que me lo había gastado todo en mi billete. La mujer me pidió perdón por molestarme (eso sí, la jodía es tope educada) y se marchó.

Un año después estábamos en una cena en casa de un colega y nos pusimos a jugar al Yo Nunca, ya sabéis, ese juego de detectives en el que todos sabemos al final todos tus trapos sucios como cuando te tiraste a ese rollo de papel higiénico porque estás muy solo. Y te gustó. Y lloraste, vaya si lloraste. En una de estas, uno de los invitados dijo: – Yo nunca he sido timado por la tipa de la estación de autobuses.

¡Y todos bebimos!

Porque somos todos igual de imbéciles. Claro, para algo somos amigos, los imbéciles no se juntan con los chulo-playa de clase así porque sí.

Creo que fue en ese momento cuando Yolanda juró venganza eterna en el nombre de todos los paisanos y paisanas del lugar que habían sido embaucados por esa zorra pobretona (quien por cierto, es una yonqui muy bien cuidada). A partir de ese momento, lo único que alimentó la venganza asesina de la bocazas fue ver a la mujer en la lejanía, subiendo de oro y experiencia.

Pasaron los años, los decenios, los…bah, no, pasaron un par de semanas, en realidad. En un viaje que teníamos que hacer a Vallapeldaño, la susodicha mujerzuela se acercó a nosotras.

Esta es la mía. – me susurró Yolanda.

Sinceramente, esa vez no la detuve, porque, ¿qué leches? Quería ver lo que se traía entre manos esta pirada.

Una vez más, la pedigüeña se acercó a nosotras y nos pidió el dichoso leuro. Yolanda se arrimó a ella y le habló en voz muy bajita con su mejor voz de interrogatorio. Os lo digo yo.

¿Tú te acuerdas de mí?

La mujer le miró extrañada y negó con la cabeza.

– ¿Te he pedido ya un euro? Perdona, bonita. Son los nervios de haber perdido el autobús.

¿El de hoy o el de hace un mes?

¿Cómo? – la mujer dio un paso atrás, cada vez más preocupada por el cariz que estaba tomando la situación.

O tienes la peor suerte del mundo o me parece a mí que tiene más huevos que el caballo de Espartero**.

No sé si fue el orgullo de yonqui o su capacidad ilimitada de mentir compulsivamente lo que hizo que la mujer le dijera que aquello era mentira. Pensé que Yolanda alzaría la voz y montaría un pollo de la leche, pero me equivoqué. En vez de eso, agarró a la mujer por la muñeca y la condujo a las taquillas de venta de billetes. Ya en la ventanilla, miró a la desdichada mujer que forcejeaba inútilmente para librarse del agarre de titanio puro de Yolanda.

A León decíamos, ¿no? – se giró hacia la dependiente. – Un billete de sólo ida a León, por favor.

– No, no, no, no (bucle infinito de noes).

No. ¿No querías ir a León? Pues vas a ir. Porque soy una buena samaritana. ¡Ahora te jodes y te vas!

Afortunadamente, el siguiente bus salía en escasos cinco minutos, así que una vez conseguido el billete, Yolanda arrastró a la yonqui hasta el andén, ofreció el billete al conductor y la hizo subir. Por un módico precio de [inserte cantidad por la que te dejarías sobornar] euros, el conductor accedió a no dejar bajar del vehículo a la mujer hasta final de trayecto.

Despedimos a la sufridora con un pañuelo blanco rollo película antigua. La mujer no paraba de gritar y lloriquear desde su prisión de butacas y ventanas tintadas.

Joder, sí. Así aprenderá. – dijo triunfal Yolanda. La vendetta había llegado a su fin.

– Sé que no debería decirlo pero, esto ha sido más cojonudo que la vez que te reventaste una lata de cola en la cara.

Intentamos hacer un high-five la mar de épico, pero nuestra percepción del espacio difiere la una de la otra así que hicimos un maravilloso aspaviento torpuno y cutre.

 

Ahora sí que te puedes ir a cenar. Gracias. No, gracias a ti. En serio.

*JuanCar: Una moneda de un euro. Ya sabes, porque tiene la cara del rey en ella. El Rey Juan Carlos…Juancar….ya sabes…

**Espartero tenía un caballo que no sé cómo tendría las pelotas, pero los tipos que levantaron su estatua los hicieron desproporcionadamente enormes. Como sandías maduras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s